José Gregorio Hernández es venerado en la religión católica como el "médico de los pobres" y el primer santo venezolano, simbolizando la unión perfecta entre la fe cristiana y la ciencia médica. Reconocido por su profunda vocación de servicio, filantropía y santidad, es un intercesor popular ante Dios para la sanación de enfermedades
Se le invoca para la sanación de enfermedades físicas y espirituales, dejando a menudo algodones o rastros en las camas de los enfermos.